jueves, 26 mayo, 2022

A veces la calle se convierte en el espacio de reivindicación social cuando la administración hace oídos sordos a las justas demandas de la ciudadanía en temas tan importantes, tan sensibles, como lo es la Sanidad Pública, asunto nada baladí, pues una sociedad sana, una sociedad que es solidaria y equitativa, igualitaria en definitiva, a la hora de administrar sus recursos sanitarios debe hacerlo desde la máxima responsabilidad, considerando la salud individual y colectiva como un pilar fundamental de avance y futuro. Solo así puede entenderse y hacerse para que una sociedad de progreso pueda mirarse a la cara y mirar de frente su futuro.

En plena pandemia, en uno de los momentos más críticos que estamos viviendo en las últimas décadas, con decenas de millones de infectados por las distintas variantes del COVID-19, y teniendo que lamentar más de seis millones de fallecidos a nivel mundial por culpa de esta enfermedad, justo cuando más deberían los gobiernos de ocuparse y preocuparse por su sistema sanitario, en Andalucía, y por ello alzamos la voz y no nos quedamos de brazos cruzados, asistimos atónitos a un desmantelamiento encubierto de la sanidad andaluza; desmantelamiento porque un sistema en desorden, en estado crítico, con el sistema de atención primaria absolutamente en precario, y con la familia sanitaria ―médicos, enfermeros, auxiliares, celadores y personal laboral, administrativo y de mantenimiento― saturada de trabajo y poco reconocida en su admirable labor, intensa y sobresaliente en los dos últimos años, poniendo en juego su propia vida y en riesgo su salud para defender la nuestra, es un sistema en franca destrucción; desmantelamiento porque desde el ámbito de la administración se está potenciando la sanidad privada por más que la revistan con el apelativo de “colaboración público-privada”, algo inusual y rechazable que rompe con el principio de igualdad reconocido en nuestra Constitución;  desmantelamiento porque no de otra forma puede entenderse el recorte presupuestario, con el que se pretende atender con menos fondos públicos las demandas sanitarias de la sociedad andaluza, cada vez más complejas; desmantelamiento porque se convierten cientos de puestos de trabajo en eventuales, con sueldos precarios, con lo que no hacen sino favorecer la huida de nuestros profesionales hacia lugares donde son más valorados y mejor tratados. Desmantelamiento, en definitiva, porque deterioran uno de los derechos fundamentales, quizá el más importante, de la ciudadanía, la Salud Pública, entendida esta como un puntal fundamental del Estado del Bienestar, el cual desde el gobierno de Moreno Bonilla y Marín está siendo laminado cuando no carcomido.

Es por ello que hoy salimos a la calle para reivindicar lo que es de justicia, que no es sino la DEFENSA A ULTRANZA DEL SISTEMA DE SALUD PÚBLICO ANDALUZ, que tanto trabajo y esfuerzo costó poner en pie, al que tanto debemos y del que tanto debemos sentirnos orgullosos las socialistas y los socialistas andaluces, como artífices que fuimos de él arropados por la sociedad andaluza.

Francisco Miguel Moreno Haro

Secretario General del PSOE-A de Bormujos