miércoles, 21 octubre, 2020

No vamos a callar, no debemos callar y nuestro compromiso más ferviente no es sino alzar la voz de manera continua frente a esta lacra social, frente a la sangría humana que significa la violencia de género, sinónimo de terrorismo machista en su máxima expresión. Porque con este tipo de comportamiento, alejado de la condición humana que define a las buenas personas, millones de mujeres quedan abocadas a padecer maltrato psíquico y, en el peor de los casos, físico; dolor del cuerpo y del alma. Y ello las conduce a vivir no solo padeciendo miedo en su vida cotidiana, sino que además las hace padecer desigualdad, las hace entrar en una precaria situación personal, de fatal dependencia, en contadas ocasiones, con el hombre que la humilla y maltrata.

Una sociedad digna, que busca con denuedo sentirse justa, igualitaria y libre debe poner todos sus recursos humanos, legales y presupuestarios al alcance de la lucha contra esta gravísima situación; las instituciones gubernamentales deben aportar recursos y protección, las legislativas deben hacerlo poniendo en marcha leyes contundentes, para que el Poder Judicial pueda juzgar y aplicar las condenas con la mayor contundencia posible en caso de culpabilidad sentenciada. Pero los ciudadanos y ciudadanos no debemos eludir nuestra responsabilidad. No podemos mirar para otro lado, ni hacer oídos sordos. Debemos estar en primera línea de batalla plantando cara a los maltratadores, para que no encuentren amparo social basado en el silencio cómplice. Debemos denunciar sin demora este tipo de situaciones, pero a la vez debemos ser partícipes, como parte que somos de la familia educativa, e implicarnos activamente en la educación y sensibilización de las generaciones que vienen por detrás. Son terribles las encuestas en las que se nos devela que los jóvenes están perdiendo la perspectiva acerca de una problemática tan severa y, en cierto modo, han normalizado ciertos comportamientos que ya entrañan maneras, cuando menos, reprochables. Un ejemplo: un alto porcentaje de chicos y chicas entre los doce y diecisiete años, consideran los celos como una forma de demostrar amor, cuando es el primer escalón que conduce hacia el infierno de la violencia de género.

Censuremos, critiquemos y gritemos contra el nuevo asesinato machista que, supuestamente, ha acaecido hoy en la localidad de Jerez de la Frontera, y que de nuevo ha venido a cimbrear nuestras conciencias, a remover nuestras entrañas, a pedirnos que no bajemos la guardia y no demos un solo paso atrás.

Hoy más que nunca debemos estar alerta. La situación de extrema gravedad sanitaria, económica y social que ha dejado por delante la pandemia de la COVID-19 está dejando más desprotegidas que nunca, si cabe, a las mujeres que sufren maltrato. Y debemos estar en estado de máxima alerta para evitar esta sangría que, a toda la sociedad, y especialmente a los hombres, nos avergüenza.

FRANCISCO MIGUEL MOLINA HARO

Secretario General del PSOE-A de Bormujos y Alcalde Bormujos