martes, 10 diciembre, 2019

Este año se han cumplido 40 años desde que se recuperasen en España los primeros Ayuntamientos Democráticos tras la dictadura franquista, tras un periodo aciago de nuestra Historia en el que asistimos con impotencia, y en numerosos casos con persecución policial, a la privación de los más elementales Derechos Humanos, entre ellos el hurto flagrante a la ciudadanía de pueblos y ciudades de España de uno de los instrumentos políticos más significativos y efectivos para la consecución del desarrollo social: el gobierno democrático de los consistorios municipales.

Durante estas cuatro décadas pasadas, los españoles y las españolas hemos sido testigos de excepción, al recuperar un derecho tan esencial como el gobierno municipal, de ver cómo se ha asentado la Democracia en nuestro Estado, alcanzando altas cotas de progreso, siendo las instituciones municipales protagonistas indiscutibles de unos avances políticos y sociales que no han tenido parangón en las democracias occidentales más próximas. Nunca tantos progresos sociales en materia de igualdad, justicia social y bienestar fueron cosechados en tan corto espacio de tiempo. Y todo ello se lo debemos a la ciudadanía, que democráticamente nos otorga la distinción excepcional a los políticos para que dirijamos sus destinos, de que seamos artífices de su futuro inmediato, un auténtico privilegio.

No vamos a negar que hubo sus sombras en este proceso político de consolidación democrática, con comportamientos del todo censurables por parte de determinados políticos que antepusieron su interés particular a ese bien general que desde el PSOE preconizamos desde hace 140 años. Pero sin duda que el balance de luces es ampliamente mayor, todo un logro del que debemos sentirnos orgullosos como sociedad en general, y como socialistas en particular.

En fechas recientes tuvimos la oportunidad de asistir en el Hotel Silken Al-Ándalus Palace a un merecido y sentido homenaje, organizado por el PSOE de Sevilla, a los 339 alcaldes y alcaldesas democráticos socialistas de la provincia de Sevilla durante estos cuarenta años de Historia Democrática Municipal, de la que fueron y son protagonistas los alcaldes y alcaldesas socialistas, así como los y las concejales socialistas, todo un referente para la militancia socialista provincial, regional y nacional, ejemplo de trabajo en humildad y entrega honesta a la sociedad que representaron y representan.

Vaya desde aquí mi reconocimiento público, mi respeto y admiración, por los dos grandes alcaldes socialistas que ha tenido Bormujos, los cuales me precedieron en el cargo, dejando el listón bien alto, pero el camino abierto y allanado a cuantos hayan de sucederles, entre los que tengo el honor de encontrarme: ANTONIO REINA GÓMEZ (quien fue representado por su hijo Francisco José) y JUAN ANTONIO IGLESIAS MORENO, a quien los socialistas de bien respetamos y admiramos por su labor municipal, pero más aún por la entereza y dignidad política con que supo afrontar uno de los episodios más negros de la historia política de Bormujos: la vil y del todo censurable, no solo políticamente sino jurídicamente, moción de censura con la que fue despojado del cargo para el que había sido elegido democráticamente.

Sin dejar de mirar atrás, y sin dejar de apoyarme en el ejemplo dejado por Antonio y por Juan Antonio, como Secretario General del PSOE-A de Bormujos, pero sobre todo como Alcalde de Bormujos que soy  – el honor y la responsabilidad más grandes que puedo tener- renuevo mi compromiso público ineludible por trabajar sin descanso por el interés general de nuestro pueblo, de hacerlo por encima de intereses partidistas y particulares, que ese, y no otro, es el compromiso irrevocable adquirido por mi equipo de gobierno y por mí mismo en las pasadas elecciones municipales, cuando el pueblo de Bormujos otorgó de manera clara la victoria electoral al PSOE de Bormujos, TU PARTIDO, MI PARTIDO.

Francisco Miguel Molina Haro

Secretario General del PSOE-A de Bormujos